Vieja táctica

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Uno de los viejos y muy populares refranes mexicanos, es aquél que dice “La burra no era arisca… la hicieron” entendiendo que el maltrato continuo originó un cambio de actitud del animalito de carga.

¿Por qué en femenino? ¿Qué del maltrato, sus causas, origen son exclusivas de un sexo? La respuesta es obvia y las consecuencias pueden ser muy sorpresivas.

El tema viene a esta mesa de redacción por la analogía de viejas prácticas gobiernistas, en relación a un comunicado de la sustituida presidencia municipal victorense, del área de Desarrollo, Medio Ambiente y Trasporte.

Se entiende que el mensaje central es que el funcionario, José Antonio Carbajal López, en su calidad de director, se refirió a la calidad del aire en el municipio y ése exactamente es el escenario que se han planteado los gobiernos que ‘sensibilizan’ a la población para la contaminación ambiental y luego surge el cobro por verificaciones y por contaminar de la industria.

Lamentable pero real. Se anunció por parte del gobierno tamaulipeco sobre el programa Hoy No Circula por efectos de la Pandemia y muchos hicimos conciencia y empezamos a dejar el auto particular, a la fecha se desconoce la operatividad del programa, aplicación de multas o por lo menos una amonestación verbal de la autoridad.

La burra no era arisca, la hicieron, dice el viejo refrán, porque la población infiere que el mensaje del director Carbajal López se encamina a un ‘sablazo’ a la economía familiar.

La táctica mediática se centró en el establecimiento del diagnóstico en la calidad del aire de la capital tamaulipeca, notificando a los victorenses que la semana pasada fue reactivado el equipo de revisión atmosférica que se encuentra instalado en Presidencia Municipal.

El director de Desarrollo, Medio ambiente y Transporte, aseguró que no existe una explicación por la que se haya dejado de medir la contaminación atmosférica en CDVIC y por lo tanto no existe un antecedente de la calidad del aire y determinar cuáles son los principales agentes contaminantes y la forma que impactan sobre la salud de los victorenses.

Desconozco de muchos temas, pero ¿habrá reportes médicos en la Secretaría de Salud del estado sobre la sospecha de enfermedades, respiratorias, visuales, gastrointestinales, etc. en CDVIC de tal manera que exista otra amenaza en la salud pública del municipio, esta vez por contaminación?

El comunicado del funcionario, lejos de aclarar dudas deja muy marcada la posibilidad de que nuevamente el municipio ‘invente’ una nueva forma de impuesto para las supuestas cuestiones ambientales.

“Vamos a partir de cero y la idea es hacer un diagnóstico para ver qué tan mal estamos y las implicaciones que esto tiene en la salud de los habitantes”. El término ‘que tan mal’ está presuponiendo que hay evidencia de ‘algo’, ¿qué es?

Incluso hizo la observación de sobrepasar los límites de contaminantes que establece la Norma y pregunto ¿Sabrá el contenido o por lo menos el título de esa ley, reglamento, acuerdo o memorándum?

Ése trabajar en la implementación de acciones que ayuden a reducir la contaminación, huele, se respira a un desencanto financiero a las familias, ya de por sí lastimadas por la Pandemia.

¿Por qué el director municipal de esta importante área, no revisa los drenes que tienen añísimos sin limpiar? Pregúntese cuántos hay, si están o no entubados, cuántos y cuáles incluso se alimentan de aguas negras y cuántos con lluvia.

Es muy posible que, al director de Desarrollo, la titular de Salud, la COMAPA VIC, y áreas afines, no le haya informado de las múltiples enfermedades respiratorias y gastrointestinales y la producción de insectos y maleza de infinidad de colonias que se afectan por los olores fétidos, ésa sí es contaminación.

Cabe aquello de “¡Se ve, se siente, se huele, los olores están presentes!”

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