AMLO Y CABEZA, Buscan Salvar su propio Congreso

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Mientras que el Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene la mira puesta en mantener la mayoría de la Cámara de diputados del Congreso de la Unión, instrumento clave en el control del dinero público, aquí en Tamaulipas, la estrategia cabecista, es diferente: el gobernador panista busca que los morenistas no le ganen el Congreso local, pues de ser superado electoralmente hablando, prácticamente le estarían arruinando su salida sexenal.

 Pero además, la importancia de la LXV legislatura tamaulipeca, será de carácter crucial, para efectos de meter presión en las cuentas públicas de los alcaldes que estará vigentes, en el 2022, año en el que se decidirá la gubernatura. Bajo estas condiciones, la lucha por el Congreso local, adquiere una relevancia de primer orden. Habrá que ver, si el partido de Mario Delgado Carrillo, la tiene en esta misma consideración. Porque de no ser así, ya empezaron mal.

 De cara a lo que se avecina, Cabeza requiere un legislativo incondicional, tal y como ha sucedido hasta ahora. Un parlamentarismo que lo despida con alfombras desplegadas y por la puerta grande, en el 2022.

Se trata de un objetivo prioritario, cuya relevancia supera el tema de las alcaldías y de las diputaciones federales. Y es que, a estas alturas, un descalabro en el control de la máxima tribuna de elección popular, expondría al titular del Ejecutivo estatal, a que le amargaran la despedida de su administración tamaulipeca.

 Las campañas de los candidatos panistas a la diputación local, van a depender de los siguientes factores: el primero, se refiere a los posibles casos de reelección, y en los cuales la ciudadanía podrá premiar o castigar, según haya sido el trabajo desempeñado.

 Aquí en ciudad Victoria, el triste papel que hasta ahora ha jugado el diputado Arturo Soto, podría generarle una derrota para su partido. A ello agréguele que el voto de la región centro en nuestro estado, se perfila con una fuerte tendencia anti PAN.

Actualmente, la mayoría panista en la LXIV legislatura local, tiene una fracción mayoritaria de veintidós diputados  de filiación blanquiazul. Veintiuno de ellos son de mayoría. De este grupo mayoritario, tres ya se reeligieron, por lo que se descartan para un tercer periodo: Noemi Estrella, Juana Sánchez Jiménez y la llamada “Quinita”, Joaquín Hernández Correa.

Ahora el suspenso se ubica en lo que va a suceder con los diecinueve legisladores azules restantes. ¿Cuántos de ellos serán enviados a la reelección?

 La mayor parte de estos diecinueve diputados panistas, jugaron un papel muy gris, pues fueron arrasados por el protagonismo centralista de su propio partido, y de un sexenio que, no se preocupó mucho por abrir los reflectores de una manera horizontal.

Hoy la mayor parte de ellos, no se observan aptos para enfrentar a MORENA, en una reelección. En todo caso, de ser enviados por un segundo periodo, quedarían a expensas de que los alcaldes panistas, operen con su estructura, para sacarlos adelante. En municipios como Reynosa, Tampico y Nuevo Laredo, esto es lo que se avizora.

Las dudas sobre los próximos movimientos en el tablero de la actual legislatura panista, pasan también por la seria posibilidad de que, el alto mando cabecista decida enviar por las diputaciones locales a algunas figuras del priismo estatal, tal y como está sucediendo con la candidatura a la alcaldía de Nuevo Laredo, o bien la candidatura a una diputación federal por el V Distrito, con sede en esta capital.

 Suceda lo que suceda, lo cierto es que, quien logre apoderarse electoralmente del Congreso local este año, habrá obtenido un muy alto porcentaje de posibilidades, para ganar la gubernatura en el 2022. Contra lo que puedan afirmar los futurólogos políticos, esto que les adelanto, ya desde ahora, es un hecho.

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