Ruin y mezquino, agrandarle de vacuna

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Hace casi un mes, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que sería ruin y mezquino el uso político de la vacuna en contra el coronavirus durante una gira de trabajo por Bapispe, Sonora, sin embargo, tomó la decisión de que el Programa Nacional de Vacunación contra el Covid-19 fuera manejado a través de las llamadas “Brigadas Correcaminos”, integradas por 4 servidores de la nación, 4 militares, un médico, una enfermera y 2 voluntarios, cuya estructura es manejada por el titular de la Coordinación de Programas Integrales de Desarrollo de la 4° Transformación, Gabriel García Hernández.

Se dijo que la primera etapa del Programa Nacional de Vacunación sería exclusivamente para inmunizar a médicos, enfermeras, camilleros, entre otros trabajadores de los hospitales que atienden a las y los enfermos de coronavirus porque están en la primera línea de batalla, pero resulta que ahora están incluidos los denominados servidores de la nación.

Hay evidencias fotográficas de que los servidores de la nación han sido vacunados a pesar de que no forman parte de la primera línea de batalla en contra del coronavirus en varios estados, por lo que fue cuestionado el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, quien respondió que si estaban contemplados dentro del Programa Nacional de Vacunación.

En Guanajuato y Guerrero surgieron las primeras evidencias de que hay favoritismo para gentes cercanas a la 4° Transformación, por lo que no se descarta la posibilidad de que se estas irregularidades se repliquen en todo el país.

Y no sería ningún problema de que los servidores de la nación, como integrantes de las “Brigadas Correcaminos”, recibieran las vacunas en contra del coronavirus, pero hacen propaganda a favor de Morena, cuya maniobra resulta ruin y mezquina, como el propio López Obrador afirmó hace casi un mes en una gira de trabajo por Bapispe, Sonora.

El agandalle de la vacuna en contra del coronavirus es tan descarado que ayer el político tabasqueño tuvo que reconocer durante una gira por Guerrero, que legisladores afines de su partido movieron influencias para que fueran inmunizados ellos y sus familiares.

En Tamaulipas no se han reportado estas irregularidades, sino por el contrario se difundió que personal de Salud de la Octava Zona Militar instalada en Reynosa, quedó fuera de la inmunización en contra del coronavirus luego de que se aplicó a médicos, enfermeras, camilleros, entre otros trabajadores en hospitales adscritos para combatir la pandemia en la entidad.

En otro tema, resulta significativo que el todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, haya ordenado a sus principales colaboradores que enviaran una carta de protesta a sus homólogos de México por el cambio de reglas en materia energética, ya que se puede interpretar como una acción política para irle allanando el camino a la administración Joe Biden.

El pasado viernes se conoció la noticia de que Mike Pompeo, Secretario de Estado; Dan Brouillette, Secretario de Energía; y Wilbur L. Ross, Secretario de Comercio, habían enviado una carta de protesta a México en donde señalan que “resulta preocupante que se estén bloqueando permisos para proyectos de energía del sector privado y ejerzan medidas regulatorias para favorecer a las empresas de energía”, en clara referencia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Resulta extraño que hasta ahora hayan tomado en cuenta las protestas de los empresarios norteamericanos porque la carta de protesta está fechada el 14 de enero pasado, sin embargo, Trump estaba muy ocupado en buscar su reelección como presidente de los Estados Unidos y no quería distraerse con nimiedades que se luego se resolverían después con una amenaza de aplicar aranceles a las importaciones de productos mexicanos.

Seguramente estaban enterados de las reformas impulsadas por el presidente López Obrador para revertir la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto y desechar los “contratos leoninos” que privilegiaba la participación del sector privado en perjuicio de las empresas paraestatales de nuestro país.

Por eso resulta extraño que, a unos días de dejar la Casa Blanca, Trump se haya preocupado en defender los intereses de los empresarios norteamericanos que invierten sus capitales en proyectos energéticos en nuestro país, aunque no debemos olvidar que Biden privilegia el uso de energías limpias y la preservación del medio ambiente ante el calentamiento global.

Es aquí, donde la administración de López Obrador debe de estar muy pendiente porque el nuevo gobierno de Estados Unidos impulsará el desarrollo de energías limpias en lugar del uso de combustibles fósiles, como lo hace en la actualidad la CFE que encabeza Manuel Bartlett Díaz.

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