Transfuguismo político

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Aunque todo mundo se le echo encima, la acusaron de traidora, le demandaron que entregara la diputación y hasta le advirtieron que no durará y finalmente quedará decepcionada por integrarse a las filas del Partido Acción Nacional, lo que hizo la legisladora local YALHEEL ABDALA CARMONA se llama “transfuguismo político”.

El término no está del todo complicado y es algo que en algunos países está regulado. En esos lugares, el que comete una acción similar a la de YALHEEL simple y sencillamente no puede contender por otro partido político, si es que no terminan primero el encargo por el que fueron electos, permitiendo de esa forma que el partido que en su momento lo abanderó no se vea afectado y por ende, quienes votaron por ella. ABDALA podrá decir que por ella nadie voto, si se toma en cuenta que llegó al Congreso local vía principio de representación proporcional.

El “transfuguismo político” no es otra cosa que la tendencia a pasar de un partido político a otro e incluso, a un Grupo Parlamentario, como lo hizo con el PAN. Lo anterior puede ser producto de la crisis ideológica que se tiene en México y de la cual, Tamaulipas no es la excepción, que da origen a la falta de credibilidad por parte de los electores en la persona, al no ver con claridad, seriedad y compromiso para el encargo legislativo.

Por ende, el desaliento que genera una conducta de esta naturaleza, da origen al desinterés que se hace presente el día de la elección y que por ende, genera un abstencionismo, como se ha visto en las últimas elecciones, federales o locales. Los números no mienten. Y aunque ABDALA CARMONA podrá tener sus razones y argumentos para la toma de esa decisión, siempre será respetable, porque al final de cuentas, aspira a hacer el bien común. Pudiera decirse que no es el fondo, sino la forma, pero no nos corresponde juzgar.

Lo que sí es una realidad, es que este tipo de “transfuguismo político” debería regularse y establecerse en la ley, algo que difícilmente se hará, porque de cierta forma a los partidos políticos no les conviene. Desafortunadamente ¿Dónde queda el derecho del voto ciudadano? O bien, del militante que llegó a creer en tal o cual candidato, sobre todo cuando llegando al poder decide irse a otro partido político y en el peor de los casos, antagónico al que militaba.

Es tiempo de que los partidos hagan una crítica reflexiva, en donde se dé la participación de la sociedad, porque al paso que vamos, cada vez se pierde la credibilidad en los partidos como en los políticos que aspiran un cargo de elección popular.

El proyecto que busca encabezar YALHEEL ABDALA es personal, aunque con el respaldo del Partido Acción Nacional. Si hizo bien o no, el tiempo lo dirá. De concretarse su postulación a la alcaldía de Nuevo Laredo, el resultado sentará las bases para saber si su decisión fue buena o mala. Y de llegar a la alcaldía de esa ciudad fronteriza, no se duda ni un instante que sería en un escenario, como el que todavía no se supera en la Capital del Estado. En fin.

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