Igualdad sustantiva propone Sosa Ruiz

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Saber de quien depende poner freno a la violencia contra las mujeres y que la lucha a librarse es de grandes dimensiones, hace ver la importancia de que miles o millones de voluntades se sumen a esta determinación, dado que, deberíamos estar en un mundo de cero violencia contra ellas.

Considerar que es inadmisible, que exista y que todo fuera felicidad para ambos géneros, equivaldría a pensar que el mundo cambio sin que se moviera un dedo o, cómo luego dicen, en automático, sin embargo, la verdad de las cosas es que la lucha debe de seguir para que, todos aquellos que violentan a las mujeres sean castigados conforme a la Ley.

Este 25 de noviembre se celebró en el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que, entre otras cosas es considerada como un reto para los derechos humanos de todo el mundo. Incluso, la pandemia de COVID-19, puso en evidencia que esta lucha a favor de las mujeres, es una emergencia real que exige medidas urgentes de parte de todos los involucrados, es decir, autoridades y personas, comunidad y profesionales de las relaciones y los derechos humanos.

También desde la Organización de las Naciones Unidas, creen que la violencia contra las mujeres es como una pandemia oculta que debe de ser superada, por ello el secretario General del Organismo, Antonio Guterres, señala que la comunidad mundial tiene que escuchar la voz y las experiencias de las mujeres y las niñas y tener en cuentas sus necesidades, en especial de las que son sobrevivientes y las que afrontan ese flagelo.

Es en este escenario, es significativo que en instancias mexicanas como la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión escucharan y dieran entrada a una iniciativa que contiene el Modelo de Protocolo para proteger a estudiantes acosadas y hostigadas, misma que fue presentada por la Legisladora de Tamaulipas Olga Sosa Ruíz, quien desde la tribuna resaltó la importancia de que las mujeres hablen, se expresen un participen en la lucha par ala eliminación de todo tipo de violencia.

Estableció que, si ellas callan, quien entonces hablará, porque el acoso y el hostigamiento en todos los niveles educativos, es una lamentable realidad, citó que en el ámbito escolar una de cada cuatro mujeres ha sufrido violencia y que muchas niñas adolescentes y mujeres acuden a los planteles educativos con miedo e inseguridad y que no debería de suceder en esta época de modernidad.

Como la voz que da voz a los problemas sociales que escuchan y conoce, se deben tomar acciones para que no se repitan, proteger a las estudiantes y erradicar todas las formas de violencia, acoso y hostigamiento en las aulas, expresó la Legisladora al subrayar que, la igualdad sustantiva es la meta y debe trabajarse con determinación para hacerla realidad.

La iniciativa que presentó, pretende erradicar actos de hostigamiento de compañeros, maestros y directivos de todos los niveles educativos, porque los abusos no pueden ni deben ser tolerados en la esfera educativa y deben de promover que haya sinergia para combatirlos.

Sosa Ruiz, explicó que el hostigamiento es una práctica de poder en una relación de subordinación que daña la sana relación y la convivencia, el acoso, por otra parte, es un ejercicio de abuso de confianza entre iguales, por tanto, la iniciativa busca facultar a la Secretaría de Educación Pública, para que diseñe un modelo de protocolo contra estos factores a fin de garantizar que las aulas sesean espacios libres de cualquier tipo de violencia.

Luego hizo ver que la reforma propuesta es noble, dado que, los cambios inician cuándo se cree y se confía en las personas, por eso se promueve el,  Yo Sí Te Creo y tiene que frenarse la discriminación, erradicar la desigualdad y disminuir las prácticas dañinas que menoscaban la estabilidad emocional y material de las mujeres.

La Diputada cree que este tipo de acciones dejarán beneficios en el crecimiento de las mujeres, porque disminuirá la deserción escolar, ya que, muchas niñas salen de las escuelas parar huir de la violencia, evitar que prevalezcan las prácticas inadmisibles, no más abusos, no más maltrato, no más hostigamiento, el modelo de protocolo reforzará políticas públicas transversales incluyentes y con perspectiva de género.

Básico en todos los sentidos es que, la violencia no exista, sin embargo, los ciudadanos no dejan de sorprenderse, porque todavía en pleno Siglo XXI y en esta capital, sacan a la luz pública situaciones de violencia contra la mujer por tolerancia simple, es decir, prefieren ser golpeadas que abandonadas por sus parejas que resuelven las diferencias de pareja de la forma más denigrante.

Hace algunos unos cuántos años, con la participación del casi desaparecido Colegio de la Frontera Norte, se logró conocer de más tipos de violencia contra la mujer, incluida la económica, es decir, el pago de salario más bajos para ellas las empresas o negocios o bien la indisposición de las parejas para aportar en los gastos del hogar cuándo ellas trabajan.

Una lucha de grandes dimensiones implica la respuesta de todos los grupos organizados de la sociedad civil de las naciones y en especial de las instituciones públicas que tienen que garantizar condiciones adecuadas para el desarrollo de las potencialidades de mujeres y hombres.

El 25 de noviembre es una fecha en la que afloran cifras de todo tipo de tamaños, colores y sabores, pero, en ningún momento las hay en el sentido de que la eliminación de la violencia contra las mujeres ganó terreno, a no ser que, por tratarse de una fecha temática, aquello que primero se conoce son los datos malos.

Incluso, habría que considerar que hasta el ambiente se enrarece, porque en la antesala de esta conmemoración resulta que hay infinidad de movimiento de las mujeres para reclamar solución a hechos violentos contra compañeras suyas, como sucede en la Ciudad de México y Puebla, por la desaparición y muerte de niñas y mujeres.

Que los movimientos a favor de las garantías sociales, económicas y políticas de las mujeres se mantengan, tiene que ser una condición, aunque, también debe de considerar el otro extremo de las cosas, es decir, la información de los casos de éxito que se tienen a favor de la paz, la tranquilidad y la felicidad de ellas.

La mejor forma de erradicar la violencia contra la mujer, es evitar que ocurra y para ello deben de reconocerse siete condiciones, reconocer las señales de que puede ocurrir, educar y organizar a la comunidad para que no pase,

Asimismo, escucha para empoderar, permanecer a la espera, tener un plan de intervención y documentar cualquier incidente que haya en relación a la violencia.

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