Por si Trump se niega a entregar el poder

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En Estados Unidos los medios de comunicación han hurgado en los 244 años de historia en las tomas de protesta de los presidentes de esa nación para responder a la pregunta que se hacen los ciudadanos de ese país, ¿Qué puede ocurrir, si Trump se negara a abandonar la Casa Blanca? Y es realmente interesante, reproducimos aquí un breve resumen de datos que vale la pena conocer.

En 244 años contados a partir del primer presidente norteamericano John Adams, sólo uno no quiso entregar el cargo a su sucesor Thomas Jefferson, y ese fue precisamente Adams. En esa época no se había establecido el protocolo, que hoy se conoce como “la regla del mediodía del 20 de enero”, pero eso no fue impedimento para celebrar el juramento sobre la biblia del nuevo Jefe de la Nación.

Jefferson asumió el poder en un lugar externo a la Casa Blanca, rindió el juramento sin la presencia de Adams.

Pero lo realmente interesante es que, es que con o sin la voluntad del ex inquilino de la White House, el personal de la residencia oficial procede en la fecha aludida a sacar las pertenencias del saliente y a recibir y acomodar mobiliario del entrante, para entonces ya están enterados de que los ex habitantes distinguidos ya no pueden dar órdenes, de la misma forma actúan los órganos de seguridad, que cortar comunicación oficial con el que se va.

A partir de ese momento, todos los titulares de la Casa Blanca se preparan para irse, nadie quiere sufrir la humillación de ser ignorados o quizá desalojados por los órganos del Estado.

El ejército, el Servicio Secreto, la CIA, FBI y todo el personal de la Casa Blanca, operan bajo un código, el de servir a un hombre o mujer que asume el poder por voluntad del pueblo en una elección.

Tan pronto Biden (igual que sus antecesores) fue declarado oficialmente por los escrutadores en los estados como ganador, ocurrió lo siguiente: El servicio secreto dividió su atención entre el titular del presidente entrante y quien aún está en el poder; la CIA comenzó a informar a ambos, incluida la inteligencia ultra secreta que tradicionalmente está reservada a un individuo: el Comandante en Jefe.

El personal de la Casa Blanca empieza a rehabilitar la residencia para recibir a los nuevos inquilinos y al mediodía del 20 de enero, se encargará de retirar todas las pertenencias de quienes tienen que abandonar la casa y recibir las pertenencias de la nueva familia presidencial.

No hay dudas en lo que procede, los protocolos están por escrito y durante los últimos 244 años se han cumplido, por ejemplo las deducciones al salario de Trump por el alquiler de la Casa Blanca cesan en enero de 2021 y comienzan a aplicarse al salario presidencial del Joe Biden.

También en automático Melania Trump deja de ser la jefa de la Casa Blanca el 20 de enero al mediodía, e inmediatamente la Dra. Jill Biden asume esa titularidad es decir al medio día del 20 de enero.

Perdón por ser tan repetitiva, pero es preciso para que quede claro, al medio día del mismo 20 de enero todos los órganos de poder de Estados Unidos cortarán la comunicación oficial con el presidente salientes; el Pentágono, la CIA, el fiscal general, mientras que el servicio secreto mantendrá una comunicación mínima ya que debe proteger a los expresidentes el resto de su vida.

Además de testificar el juramento del presidente entrante (aunque puede no hacerlo), Donald Trump puede participar en una ceremonia en el que le saludan por última vez, el beast (vehículo blindado) y el Airforce One (avión privado) especialmente equipado para el presidente), pilotos y personal saludarán a Trump por última vez y dirigirán su atención a Joe Biden. La Bestia recibe las muestras de sangre del nuevo presidente, por cualquier eventualidad.

Todos ya saben qué hacer, sin instrucciones del Presidente entrante o saliente, cuales son los pasos a seguir, así ha ocurrido durante 244 años.

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