Salvar la Navidad… 

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El fantasma de la rebelión ronda sobre los empresarios del Estado, no están dispuestos a regresar a la fase de confinamientos, hablan de que no acatarán una medida de ese tamaño ya que, según ellos, cerrar significa que quebrarían y desaparecerían sus negocios para siempre.

“¿Y con qué chingaos pagamos los aguinaldos, el gobierno va a absorber ese gasto?, es obvio que no, el SAT no nos ha perdonado ni los impuestos, los renteros nos siguen cobrando, los proveedores quieren su parte y los trabajadores también exigen sus sueldos y obvio que igual exigirán lo que por ley les corresponde, el aguinaldo”, dice uno de ellos.

Afirma que no es el único caso de quienes se negarían a cerrar sus negocios y que además los trabajadores los apoyan porque saben que perderían sus empleos de otra manera.

Los empresarios restauranteros, al respecto, ya hicieron un llamado a no permitir el regreso al semáforo rojo, tienen miedo de quebrar y, en lugar de esa medida, proponen que la autoridad vigile con mayor rigor las calles, que obligue al uso universal del cubrebocas y que todas las empresas sin distinción usen el gel, los sanitizantes y la higiene dentro de los negocios.

Lo cierto es que cada vez se ve más complicado el panorama, siguen en aumento los contagios, no frenan las muertes y, la gente, como si nada sigue en la calle valiéndole gorro cuidarse, aunque signifique un riesgo para su salud y la de su familia.

Más allá de la rebelión de los empresarios, es claro que ya no se debe permitir un retroceso y para ello la autoridad está obligada a actuar de dos formas, la primera haciendo real el uso universal del cubrebocas, que sancione o regrese a su casa a quien no lo haga, cuidar el transporte público y sancionar a quienes tengan fiestas o borracheras en sus casas, aplicar multas y, dos, que cada nuevo contagio que se conozca tenga una atención prioritaria para diseñar un cerco sanitario a su alrededor, que aíslen a sus contactos del infectado hasta que con pruebas de laboratorio se compruebe que no contagiarán a más, que los enfermos realmente pasen una cuarentena hasta que puedan tener contacto con la gente y, sobre todo, tampoco permitir que nos lleguen infectados de los Estados Unidos o de otros Estados de la República con puntos de revisión a los ingresos de la cada ciudad o de cada frontera.

Es, desde luego, menos costosa la prevención, el obligar a cumplir las medidas sanitarias a la gente, se pueden aplicar multas a quien no las acate, incluso el arresto o confinamiento obligatorio y se tiene que hacer a la de ya, antes de que esto se vuelva un problema incontrolable como ya sucede en casi todo el mundo.

Lo triste es que el gobierno federal prefiera sostener una lucha contra los gobiernos locales que analizar este tema en particular, mire, el gobierno de Andrés Manuel tiene la idea clara de entregar los beneficios directos, sin intermediarios, y sería lo mejor si no existiera una emergencia, es decir, en este momento lo que debe priorizar es entregar recursos a las Entidades para que estas tengan capacidad de actuar de manera eficiente contra esta enfermedad o por lo menos coordinarse con las mismas y sea el gobierno con su dinero y su gente la que cumpla esos protocolos.

Ahí está el detalle, no le quieren entrar y por eso no se observa una solución al conflicto de los presupuestos en corto plazo, da la impresión de que el gobierno federal tiene un amor endemoniado al mismo y no lo soltará ya que le representa la posibilidad de ser el bueno de la película.

Es, en esas condiciones como entramos a la lucha por salvar la Navidad, nos quedan 55 días, poco más de mil 300 horas, ese es el plazo que tenemos para cuidarnos y, al final de ese proceso, poder regresar a los abrazos que en esos días casi son de vida o muerte, la lucha será complicada, hablamos de miles de millones de pesos que defienden los empresarios, hablamos de miles de millones de pesos que defienden los gobiernos, hablamos, de un encierro de más de siete meses que ya casi nos vuelve locos y, créalo, así no se puede o por lo menos no si no existe una obligatoriedad de hacerlo.

BUSCAN ENFRENTAR RECORTES PRESUPUESTALES… El gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y el presidente municipal Enrique Rivas Cuéllar, sostuvieron una reunión en la que abordaron el tema de recortes presupuestales y analizaron la optimización de recursos en proyectos que serán prioritarios para lograr un mayor impacto y beneficio a la ciudadanía de Nuevo Laredo.

Rivas Cuellar informó que el principal objetivo del gobierno del Estado y de Nuevo Laredo es cómo cerrar el ejercicio fiscal 2020 ante los recortes que se han dado este año y la inminente disminución de recursos para el ejercicio 2021.

“Qué proyectos habrán de ser prioritarios, hacia dónde estaremos trabajando con la aplicación del recurso para tener un mayor impacto social, de generación de infraestructura y de mejora para la ciudad”, destacó.

En la reunión también hablaron de los proyectos tractores que están en puerta para esta frontera y la colocación de la primera piedra de la construcción del Centro de Convenciones que impulsará la inversión.

Finalmente el munícipe subrayó que hoy Nuevo Laredo tiene la menor tasa de desempleo en el Estado, con un 2 por ciento, “lo cual es muy alentador y tiene un beneficio en la economía local”.

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