El cuarto López en la Presidencia de México

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Jorge Pensado Robles

“La Revolución Mexicana fue la revolución perfecta, pues al rico lo hizo pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político, y al político lo hizo rico”. Adolfo López Mateos, frase celebre

El 1° de diciembre se abrió un nuevo capítulo en la historia de México de la mano de Andrés Manuel López Obrador, quien sin duda es un líder con amplio respaldo popular, aunque algunos lo minimicen, a quien a pesar de los reveses en su carrera política su resilencia lo forjó hasta lograr su objetivo.

Hagamos votos para que verdaderamente pueda transformar al país y romper con las cadenas que nos atan en la mediocridad, así como logre dar con la llave que finalice con años de corrupción e impunidad y pueda verdaderamente pacificar al país.

En una transición de poderes única, ya que desde el 2 de julio literalmente es presidente de México ante la sumisión de Peña Nieto, a quien se le recordará como el peor presidente de los tiempos modernos.

Así que pese a todo llega López Obrador con más del 60% de aprobación pero con sin sabores económicos por la devaluación del Peso, la caída de la Bolsa de Valores y las perdías multimillonarias de las AFORES.

López Obrador con ello se suma, será el cuarto presidente con apellido López, a otros dos de terrible recuerdo para los mexicanos.

Antonio López de Santa Ana, el primero, todos sabemos que en sus ocho veces que fungió como presidente se perdió la mitad del territorio, quebró las finanzas públicas y dejó una estela de guerras internas.

Adolfo López Mateos, mexiquense de izquierda, quien nacionalizó la CFE le tocó la etapa de crecimiento del desarrollo estabilizador, no se le percibe como un mal presidente y de lo que se habla es de que fue durante su periodo donde se institucionalizo la corrupción, pero más famoso era por sus fugas furtivas de la residencia de los Pinos para ir a visitar guapas damas.

Entre otras frases celebres la siguiente es de su empuñadura, “La política debe hacerse con muchos sesos. Pero si a los sesos les ponemos huevos, son más sabrosos”.

De José López Portillo no se puede decir nada bueno, candidato único a la presidencia, no tuvo oposición, devaluó al Peso de manera brutal por la irresponsabilidad con la que se manejaron las finanzas públicas, así como estatizó la banca lo que significó una pérdida millonaria para el estado mexicano y para los ahorradores.

Andrés Manuel López Obrador es presidente y como acto de fe, démosle el beneficio de la duda, a México le urge una transformación, le urge encontrar un camino diferente que le de viabilidad y esperanza a los millones de jóvenes que no perciben un mejor futuro.

Para rematar, tras escuchar los audios del diputado Noroña o del senador Monreal y saber del problema familiar con su cuñado, solo se puede pensar que a Tamaulipas no le ira muy bien.

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