La educación sexual y los derechos sexuales

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Cómo informarnos de la sexualidad

Antes de recabar información sobre la sexualidad es necesario realizar una reflexión sobre cuáles son nuestras actitudes sobre el sexo y la sexualidad. Como nuestro entorno, nuestra educación y nuestra cultura han conformado el modo de ver y vivir la sexualidad, hemos de preguntarnos si estamos de acuerdo con ello, y en qué creemos realmente. En la manera de vivir la sexualidad no hay normas. Cada persona es libre de sentirse satisfecha con aquello que siente y gusta. No existe una buena sexualidad y una mala sexualidad en términos doctrinales. La única condición para poder juzgarla es la libertad desde la que se ejerce. A partir de ahí­, si encontramos una significativa disonancia entre cómo vivimos nuestra sexualidad y cómo nos gustarí­a vivirla, habremos de pensar que hay que promover cambios profundos. En esta reflexión puede servir de ayuda hacerse las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son mis actitudes, conductas y valores en relación a la sexualidad humana en general?
  2. ¿Cuestiono los roles sexuales tradicionales y el modo de relacionarse hombres y mujeres entre sí­? ¿Los modelos otorgados al hombre sexuado y a la mujer sexuada los considero ecuánimes y justos?
  3. ¿Tengo conocimiento de mi propio cuerpo? ¿Conozco sus posibilidades como receptor y productor de placer?
  4. ¿Entiendo la sexualidad como fuente de promoción de amor, respeto, crecimiento personal y libertad en mí­ y en los demás?
  5. ¿Tengo y trasmito una visión inflexible de la sexualidad humana, y quiero cambiar esta visión?

Conocidas las respuestas y detectadas las contradicciones en las que incurre la gran mayorí­a de las personas, surge el reto de buscar un modo más satisfactorio de vivir nuestra sexualidad. Ese reto es el punto de inicio de una búsqueda. Nos podemos ayudar:

  • Con lecturas cientí­ficas, serias y amenas sobre sexualidad humana.

Ante la perspectiva de abordar un tema sexual con nuestros hijos e hijas se puede ser franco y admitir la sensación de incomodidad y las ganas de superarla

Disponemos en España de buen material desde hace años, pero es importante ojear los volúmenes que pueden despertar el interés y comprobar que coinciden con nuestros planteamientos.

  • Intercambiar opiniones con nuestra pareja, familiares y amigos sobre los descubrimientos que hagamos en estas lecturas atreviéndonos a compartir nuestra realidad, trascendiendo el chiste fácil, única alusión socialmente utilizada para hablar de sexo. Serí­a deseable que fuéramos capaces de ir promoviendo un discurso normalizado sobre la sexualidad.

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