EE UU destapa un nuevo intento de injerencia electoral rusa

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A menos de tres semanas de las legislativas en Estados Unidos, el Departamento de Justicia acusó este viernes a Elena Khusyaynova, una contable rusa de 44 años, de intentar interferir en las elecciones de noviembre. El cargo contra Khusyaynova es por un delito de conspiración contra EE UU por su supuesto manejo de las finanzas de la “fábrica rusa de noticias falsas”, bautizado como Proyecto Laktha. El operativo estaba diseñado para “sembrar la discordia en el sistema político estadounidense” a través de publicidad y promoción de cuentas inventadas en redes sociales, entre otras. La denominada “guerra de información” tocaba cuestiones políticas divisivas como la inmigración, el control de armas y las marchas de las mujeres. Las fuerzas de inteligencia de EE UU advirtieron de su preocupación por las «campañas en curso» de Rusia, China e Irán para interferir en la próxima cita electoral e incluso en las presidenciales de 2020.

La operación en la que participó Khusyaynova fue financiada por el oligarca ruso Yevgueni Prigozhin y dos compañías que controla: Concord Management y Consulting LLC. El fiscal especial Robert Mueller, a cargo de la investigación que intenta esclarecer si Donald Trump o su equipo colaboraron con la injerencia de Moscú en las elecciones de 2016, acusó en febrero a decenas de personas, entre los que se encontraba Prigozhin y tres de sus empresas (Internet Research Agency LLC, Concord Management and Consulting y Concord Catering) de haber interferido en las presidenciales estadounidenses. A Prigozhin se lo conoce como “el cocinero de Putin”, ya que su poderoso imperio de servicio de comidas siempre abastece los banquetes del mandatario ruso gracias a sus buenas relaciones con la clase dirigente.

La Dirección Nacional de Inteligencia sostuvo en un comunicado que los funcionarios «no tienen ninguna evidencia de que la infraestructura electoral esté comprometida para que los adversarios eviten el voto, cambien el conteo o interrumpan la capacidad para contar los votos en las elecciones legislativas». La declaración también estaba firmada por el Departamento de Justicia, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional. Estas dos últimas instituciones han establecido grupos de trabajo exclusivos para detectar operaciones de influencia extranjera y compartir información sobre amenazas dentro del gobierno, en colaboración con empresas tecnológicas y funcionarios electorales estatales y locales.

Desde su concepción, la “fábrica de las mentiras” ha creado miles de cuentas falsas en las redes sociales y correos electrónicos que simulan ser de estadounidenses. También ha registrado nombres de dominio que no eran lo que decían ser y ha comprado de servidores proxy para extender sus tentáculos a la mayor cantidad de ciudadanos posibles. Desde 2016 hasta junio de 2018, el presupuesto operativo del Proyecto Lakhta fue superior a los 35 millones de dólares, aunque solo una parte de estos fondos se destinó a Estados Unidos. Solo entre enero y junio de este año, el dinero invertido superó los 10 millones.

Los miembros del operativo fueron dirigidos, entre otras cosas, a crear una «intensidad política mediante el apoyo a grupos radicales» y a «agravar el conflicto entre las minorías y el resto de la población», según el Departamento de Estado. La denuncia penal no incluye ninguna afirmación de que Khusyaynova o la conspiración en general haya tenido algún efecto electoral.

 

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