AMLO vino a leerles la cartilla, y a preparar el 2019

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—Ya no tomen fotos, dejen que el señor coma, se deja escuchar  la voz de un joven guardia  de seguridad, de los que discretamente acompañan al Presidente electo, en el restaurancito Las Viandas, ubicado rumbo a la salida a Matamoros.

Al fondo del modesto negocio, las cocineras se esmeran en prepararle   los huevos con machaca  a  quien ya todos le dan el trato de Presidente  de la república, ante el mutismo  y la desaparición de la escena pública de Enrique Peña Nieto.

Definitivamente se trata de un nuevo estilo, el que ya asoma en las diferentes giras obradoristas  por el país. Lo cierto es que, de haber ganado Anaya o Meade, ahorita nadie se les podría acercar, pues estarían forrados por el Estado Mayor Presidencial. Y en lugar de llegar  a Victoria en coche, sobrevolarían en helicóptero.

Hasta ahora, el político tabasqueño, mantiene su costumbre de almorzar, en espacios gastronómicos, olorosos a pueblo, alejados del boato y el elitismo fifi, como el suele llamarlos.

Andrés Manuel se sentó justo al centro de una larga mesa. A su derecha se sentó  José  Ramón Gómez  Leal, (JR), y  a su izquierda, el senador  Américo Villarreal Anaya. A juzgar por la deferencia que les otorga en la gira, se da por hecho, que son los dos principales  cuadros del obradorismo en Tamaulipas.

A ambos les presta atención el Presidente electo, mientras su mano cucharea un poco el platillo norteño, y luego se lo lleva a la boca. Desde hace unos minutos, AMLO descendió de su vehículo, junto con el senador y con quien será  su representante federal en Tamaulipas.

Trae una chamarra de tono oscuro, que casi le llega a las rodillas. Y un pantalón de tono café. Fácilmente se podría confundir con un trabajador de la burocracia. Tal como ahora se ve, pareciera que, no es una fría mañana de octubre, sino uno de sus días de candidato. Para efectos prácticos, AMLO  sigue en campaña.

Durante algunos minutos platica con Américo, y luego le dedica  también su turno al JR. Son  sus dos escuderos.

El Guasón, Héctor Garza  González se encuentra frente al Presidente electo, pero AMLO ni siquiera lo mira. El Guasón fue señalado recientemente  de emprender una tempranera  carrera por la gubernatura,pero financiado desde el palacio del gobierno panista.

Se ve que AMLO no le tiene confianza y solo  lo tolera, pero le aplica la ley del hielo. Ese es el ambiente que se vivió, ayer miércoles por la mañana, en uno de los comederos victorenses  de las orillas, donde ya desde  temprano suelen llegar,choferes, maestros, así como pequeños propietarios  de huertas citrícolas, entre otros.

En una de estas mesas, rodeado por un grupo de entusiastas mujeres profesionistas, se encuentra  el victorense  Eduardo Gattas Baez, el empresario local, que  acaba de competir  por  la alcaldía  capitalina, bajo las siglas  de  MORENA. Lalo no se pierde los eventos significativos del obradorismo. Se le menciona, como  probable titular en una dependencia del sector salud.

Nadie pierde de vista  la mesa, donde Obrador parece  haber terminado ya el machacado, y  ha tomado un palillo de dientes. Como en los equipos de fútbol américano, las instrucciones  del líder del equipo parece que ya han sido bien establecidas. Los corredores estrella, Américo  y JR  han entendido  su papel.

Como suele ocurrir  en todas las giras de carácter político, cuando los  ocupantes de la mesa principal, se ponen de pie, se produce el tumulto  de cuerpos que buscan ir hacia AMLO, y aquello es un caos de rostros en vilo y empujones, donde solo algunos intentos de selfies, logran su objetivo.

—Vámonos, vámonos , exclama Andrés Manuel, dueño absoluto de la dinámica mañanera. Es así como se produce la estampida del poder. A pesar de que sigue llegando a espacios abiertos, como el de las Viandas, no es nada fácil hablar con Obrador. Ya no es el candidato, es el dueño de ese trono mágico, que sigue provocando hacinamiento y  la compleja  escena de las  anhelantes multitudes.

Ayer miércoles fue un mal día para el gobierno panista. Primero, porque, el acorazado representante federal del gobierno obradorista, José  Ramón Gómez  Leal, llegó a palacio, arropado por su jefe, el próximo Presidente de la república.

Segundo, porque alguien les jugó una mala  pasada a los del sexenio azul, y en plena plaza pública, mientras  CV y AMLO recorrian la plaza frente a palacio.

El vídeo no deja lugar a la imaginación. Se escuchan las voces airadas de la gente. La escena es a todas luces contrastante:  ante  las embestidas del populacho, el Presidente electo  cosecha los saludos de agradecimiento del pueblo. Y cuando  alguien le solicita  un apoyo, López  Obrador  voltea  el rostro hacia el médico  Américo  Villarreal Anaya, y  expresa, en su conocido tono tabasqueño:

—Aquí lo vamos.. a ver ahorita. Aquí, con el senador.

Andrés  Manuel  arribó  al aeropuerto Pedro J Mendez,  a las ocho de la mañana. Lo esperaba una multitud de personas, entre ellos  una gruesa batería de  reporteros que buscaban la primicia de la entrevista tempranera. Pero solo el reportero de ORT, Juan José Hernández, alcanzó a hacerle dos preguntas.

Más tarde,  Obrador ofreció una conferencia de prensa en palacio de gobierno, donde estuvo acompañado por su anfitrión, el gobernador. Ahí el Presidente electo, habló fuerte contra  la corrupción y la simulación política.

Cosa inusual, para un Presidente de la república electo,  AMLO  se trasladaría ayer a Tampico por carretera.  López  Obrador llegó  puntual a su cita con  las multitudes  de la zona conurbada, en la explanada  de la Laguna del Carpintero. Arribó a las 5 con diez minutos. Y desde  las   cinco y media,  habló de sus programas sociales, durante más de una hora, ante una concurrencia cercana a las ocho mil personas. Para quienes en ocasiones lo han enfermado, lo cierto es que AMLO trae mucho fuelle. Y según parece, sus recorridos por la república, serán constantes

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