También lo hizo en esta capital el alcalde Oscar Almaraz Smer, a quien las preferencias de los ciudadanos no le favorecieron, casi desde que el conteo de los votos en las casillas se llevó a cabo y, para antes de que se concluyera el escrutinio, el hombre ya estaba listo para comenzar a trabajar en el último tramo de su gobierno.

Impugnaciones por aquí, impugnaciones por allá y la determinación de complicarle la vida al Instituto Electoral de Tamaulipas, es lo de esta semana.

A las inconformidades por la virtual derrota electoral que fueron presentadas de manera pública y con querella de por medio de Andrés Zorrilla Moreno, el alcalde de Madero que pretendía reelegirse, hay que sumar la de Ramón Garza Barios que jugó por las izquierdas la alcaldía de Nuevo Laredo y hay la presunción de que perdió desde el pasado lunes.

Hay impugnaciones en Reynosa, también por los candidatos de Regeneración Nacional y por los del PRI, que incluyeron la presenciad el dirigente estatal, Sergio Guajardo Maldonado allá para respaldar al doctor Serapio Cantú Barragán, que fue el candidato a la alcaldía y hay que sumarle la de allí cerca, porque en Río Bravo, se supone que ganó la elección el PAN, pero, tampoco los del PRI están de acuerdo.

En Altamira, las cosas son iguales, demandan revisión al IETAM tanto Regeneración como los priístas, al aducir que la alcaldesa Alma Laura Amparan Cruz, está envuelta en una serie de cuestionamientos relacionados con el exceso de gastos en la campaña.

Se supone que, en Jaumave, el candidato independiente, José Luis Gallardo Flores, quien pretendía reelegirse en el cargo, también comprobó que hubo irregularidades en el proceso eleccionario y que, no estaría de acuerdo con los resultaos a favor del PAN, por tanto, estaba resuelto a presentar un parte de hechos para recuperar el camino del éxito electoral que le favoreció hace dos años.

Quizá debamos de ser bien prácticos y señalar que las impugnaciones, son recursos que están considerados dentro de la Legislación Electoral y a los cuales tienen derecho los ciudadanos, representante de partidos, candidatos y todos los actores del proceso de elecciones y como tales, deben de resolverse en función de las pruebas que sean aportadas desde las partes, es decir, la que está inconforme y la que ganó, para ello, hay tiempos establecidos e instancias en las que se peleará.

A más tardar la elección local concurrente con la federal que tuvimos el domingo primero de julio, pude cerrarse para los últimos días de agosto o los primeros de septiembre, en el entendido de que, éste último mes, se abrirá el proceso electoral siguiente, mediante el cual se renovará el Poder Legislativo de Tamaulipas.

Se cambiarán los 36 Diputados locales que fueron electos en el 2016, cuándo la elección de Gobernador. Habrá candidatos por los 22 distritos locales electorales y se complementará la Legislatura con 14 diputaciones plurinominales.

Por cierto, hay que decir que, con todo y las impugnaciones de resultados electorales y la nominal de Ramón Garza Barrios de Nuevo Laredo contra el IETAM, porque entregó la constancia de mayoría a su adversario Enrique Rivas Cuéllar, como si tuvieran toda la prisa del mundo y sin tomar en cuenta las observaciones que él hizo relativas al día de la elección, el clima político en la entidad no está alterado.

Al contrario, los ciudadanos creen que la postura adoptada por los que perdieron la elección local, es algo que se llama, patadas de ahogado, pero, terminarán por aceptar la situación que viven ya que, para los ciudadanos la verdad que cuenta es la que se dio a conocer desde la autoridad electoral.

Esto es, los que ganaron ya ganaron y los que perdieron e impugnaron, alargan su agonía, porque esperarán los tiempos legales para aceptar que las preferencias de los ciudadanos en efecto no les favorecieron y que, aquello que vieron como una posibilidad para revertir los resultados, no fue suficiente para ganar.

A lo mejor debería de existir una clausula en la Ley Electoral de la entidad, mediante la cual, los candidatos que pierden reconozcan que las preferencias de los ciudadanos no les fueron favorables, para que, al calor de revisiones de números en otro tipo de elecciones, se pretenda cambiar los resultados para hacerlos a su modo.

Si bien la aceptación del no triunfo no está escrita, dice mucho de quienes la aceptan y en el proceso local, fue el caso del Diputado plurinominal con licencia, Carlos García González quien, postulado por el PAN para la presidencia municipal de Matamoros, aceptó que perdió y se acabó cualquier tipo de reclamo.

También lo hizo en esta capital el alcalde Oscar Almaraz Smer, a quien las preferencias de los ciudadanos no le favorecieron, casi desde que el conteo de los votos en las casillas se llevó a cabo y, para antes de que se concluyera el escrutinio, el hombre ya estaba listo para comenzar a trabajar en el último tramo de su gobierno.

En la secretaria General de Gobierno, su titular César Verástegui Ostos, opinó que el clima político en la entidad se haya enrarecido por las impugnaciones de los candidatos que no ganaron, porque la jornada de elecciones fue ejemplar y los tamaulipecos salieron a votar en paz, por tanto, ahora es necesario respaldar el mandato popular del voto depositados en las urnas.

El ingeniero agrónomo que maneja la política interior de la entidad, subrayó que la respuesta de la gente está muy clara, porque hubo triunfos para diferentes partidos políticos, por tanto, lo elemental es que se respete la voluntad de los ciudadanos, aunque, impugnar es un derecho previsto en la legislación electoral, que no debe de afectar el clima político de la entidad.

Ya habíamos dicho que los ciudadanos están muy complacidos con el resultado de las elecciones, de manera que, los resolutivos de las impugnaciones no deben de cambiar los resultados obtenidos, tanto en la elección local concurrente como en la federal ejecutiva y legislativa.

Se trata de una elección que deja grandes enseñanzas, como el reconocimiento del expriísta Ernesto Robinson Terán y la panista Juana Sánchez, quienes buscaban ser Diputados Federales por Reynosa y perdieron, situación que reconocieron ya de manera pública, con todo y que, buscaban representar en el Congreso de la Unión a la llamada Joya de la Corona política de la entidad.

También quedó claro que la gente de Tamaulipas se sumó al proyecto de Andrés López Obrador porque se llevó de calle los votos para su causa, la de los candidatos a senadores a la de la mayoría de los que fueron candidatos a las Diputaciones Federales, seis de nueve.

En la elección concurrente los resultados favorecieron al PAN, con 31 alcaldías de las 43, seis para el PRI en municipios chicos, excepto Miguel Alemán que es de los medianos y seis más para Regeneración, que se llevó una de las grandes, Matamoros, dónde la gente votó en contra del proyecto panista de Carlos García González.

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