En contra votaron los dos magistrados panistas, incluída  la actual Presidenta  del TEPJF Janine Otálora, a quien  decidieron no involucrar y desgastar en este capítulo vergonzante. El otro magistrado azul que también voto en contra fue Reyes  Rodriguez, y  el tercer  voto en contra fue del magistrado, identificado con el oficialismo, pero que desentonó  con sus tres compañeros, su nombre, como le decíamos, es Felipe  de la Mata.

La  guerra abierta  y encarnizada entre el Instituto Nacional Electoral, (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, (TEPJF), se perfila como un nudo gordiano, altamente complejo, cuya naturaleza refleja con nitidez, el lado oscuro y perverso de la democracia mexicana.

En nuestro papel  de electores, estamos asistiendo a una agria disputa  entre  las dos principales instituciones  que al final de la elección del primero de julio, habrán de levantarle la mano a  uno de los  contendientes. El INE es el árbitro y el TEPJF, el juez, ambos por lo que se ve, peleados a morir, por  lo que, un resultado apretado, podría  llevar a que, el INE  declarase vencedor a un candidato, y  el Tribunal lo echara abajo, desencadenando un epílogo insólito, donde, al estilo Trump, el próximo Presidente de la república, ganaría en la mesa, y no en las urnas. Increíble, pero cierto.

Después de que,  las ropas  del desencuentro, parecía que se lavarían en casa, los últimos acontecimientos,  han explotado prácticamente en la cara de la opinión pública, y todos sabemos que, el INE  de Lorenzo Córdoba y los magistrados encabezados por Janine Otálora Malassis, no se pueden ver, ni en pintura. ¿Pero, a que se debe?

Para algunos expertos en el tema, el famoso Tribunal electoral  de nuestro país, no escapa a las filias políticas  y de subordinación  al sistema político  en vigor. Es así como, la actual composición del TEPJF, responde a intereses partidistas  concretos.

Se sabe que, su actual Presidenta Janine Otálora, se identifica con el PAN, así como también el magistrado Reyes  Rodriguez. Los magistrados Felipe  Alfredo  Fuentes, Felipe  de la Mata, Mónica Soto y Felipe Vargas, están ligados al gobierno priista.  Al magistrado Indalfer Infante González, se le ubica como propuesta  del PRD.

 Dicha versión encaja perfectamente  con el polémico veredicto que  le abrió la puerta a Jaime Rodríguez, “El Bronco”, en la competencia  por la presidencia de la república.

Los magistrados que votaron a su favor, fueron tres  de los  cuatro  magistrados priistas, obedientes  a  la consigna del Presidente  Peña Nieto, y sus nombres son: Felipe  Alfredo Fuentes, JoséLuis Vargas y Mónica Soto, ellos fieles a su condición oficialista, operaron a favor del “Bronco”. El único que faltó de este grupo priista fue Felipe Mata, quien votó en contra y prefirió jugar un papel digno y sufrago en contra. En cambio, Felipe Alfredo Fuentes, ligado a la corrupta izquierda perredista, aporto el cuarto voto que hizo la mayoría.

 En contra votaron los dos magistrados panistas, incluída  la actual Presidenta  del TEPJF Janine Otálora, a quien  decidieron no involucrar y desgastar en este capítulo vergonzante. El otro magistrado azul que también voto en contra fue Reyes  Rodriguez, y  el tercer  voto en contra fue del magistrado, identificado con el oficialismo, pero que desentonó  con sus tres compañeros, su nombre, como le decíamos, es Felipe  de la Mata.

  O  sea, si el máximo juez de la democracia mexicana, está en manos  del PRI, (cuatro magistrados), del PAN, (dos magistrados) y del PRD, (Un magistrado),  pues  el dueño del balón democrático es el prianato. Y si  AMLO no gana  por goliza, podrían, como le decía al inicio de esta columna, ganarle el poder, no en las urnas, sino en la mesa. De ese tamaño están  las cosas.

——RICARDO ANAYA,  EL AVISPON AZUL——

  Ahora resulta que, lo conchudo, o sea el cinismo a la mexicana, es un caso cerrado. No podía ser  de otra  manera, suele suceder en estos tiempos   revueltos  y azarosos de la lucha por el poder presidencial. Desde luego no por ello, pasa desapercibido  que,  el candidato  del Frente por México, Ricardo Anaya trata  de darle vuelta a la página, en lo concerniente al escándalo del lavado de dinero  y específicamente a  la venta  de la famosa nave industrial.

       El más  reciente capítulo del melodrama anayista, muestra al chofer de Manuel Barreiro, como el prestanombres que, de poseer un cochecito Corsar, 1987, compró en 54 millones, todo un complejo económico. El empleado  se llama Luis Alberto López López, y dice que se prestó a la tranza, porque le debe lealtad a su jefe, (ah bueno, así  sí).  El tema, que por cierto,  es manejado  ya con bajo perfil  en  El Universal, me recordó la serie del “Avispón Verde”, y de su chofer Kato, (interpretado por Bruce Lee).

 Kato aparece  en la pantalla, disfrazado con traje y antifaz negro. Junto con su jefe, el “Avispón Verde”, recorren la ciudad a bordo de un Chrysler imperial Crown blindado. Obviamente, estos personajes que fueron muy populares, en la década de los sesentas, se dedicaban a evitar robos y combatir  el hampa. Es un caso contrario del candidato panista  a la presidencia y del chofer de Barreiro, que, con todo  y su lealtad,   se está  prestando a un ilícito.

  El moderno Avispón Azul, y su chofer  querétano, están haciendo también historia…una historia de impunidad, por cierto.

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