El problema es que el gobierno es impotente frente a la recurrencia de los ataques de los infractores de la ley. El PRI de Tamaulipas lo puso de manifiesto, al renunciar a hacer presencia en Ciudad Mier, para elegir a sus candidatos locales.

La prensa descubrió que grupos de delincuentes financian campañas electorales de políticos del PRI, PAN, PRD y otros partidos, en el Estado de Morelos, pero el gobierno federal echó pronto prudente silencio sobre el explosivo tema.

Se trata de un fenómeno de carácter nacional, una derivación de la corrupción gubernamental que impide sofocar el comercio de drogas, del que Tamaulipas no es ajeno.

El Secretario de Gobernación de 2016, Miguel Angel Osorio Chong, recibió pruebas documentadas, de la existencia de grupos delincuenciales que intervenían abiertamente en el proceso de renovación de autoridades locales, pero nunca concretó sus ofrecimientos de intervenir, para frenarlos.

La narco-violencia ha estado presente en la vida política de Tamaulipas desde hace mucho tiempo, no sólo con la ejecución de personajes como Juan Antonio Guajardo Anzaldúa o Rodolfo Torre Cantú, sino con levantones de aspirantes a candidatos, ataques a sus propiedades y otras represalias, que los obligan a declinar, caso concreto de Raúl Bocanegra Alonso.

Funcionarios del INE, IETAM y del gobierno estatal, panista, juran que todo está bien, que no hay peligro, que no hay nada qué temer, pero mienten, porque son grupos que no renuncian a intervenir en la cosa pública, porque poseen además la llave que abre todas las puertas: el soborno.

Representantes de MORENA se negaron recientemente a asistir a una reunión de partidos convocada por el Secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, con el tema de la seguridad pública.

La explicación dada es que el gobierno está obligado a garantizar la seguridad no sólo de los candidatos, dirigentes partidistas y funcionarios electorales, sino de todos los ciudadanos, de tal manera que no había nada que discutir con Navarrete.

El problema es que el gobierno es impotente frente a la recurrencia de los ataques de los infractores de la ley. El PRI de Tamaulipas lo puso de manifiesto, al renunciar a hacer presencia en Ciudad Mier, para elegir a sus candidatos locales.

En otros municipios simplemente se hace el partido tricolor y los otros, de la vista gorda, y dejan hacer y deshacer a los grupos violentos, y el mismo gobierno tolera que hagan hasta fiestas de auto-complacencia.

En otra vertiente de la corrupción, el sindicato petrolero propiedad de Carlos Romero Deschamps, consiguió imponer a otro de los suyos, Julio César Barrientos Cisneros, como candidato a presidente municipal, en Ciudad Madero.

Esdras Romero Vega, presidente municipal con licencia porque cobra como diputado federal, dejó a un suplente al que le salieron las cuentas mochas y ahora finge que no supo nada.

También Tampico sigue hundido en la podredumbre gubernamental, puesta en evidencia con el descubrimiento de una bodega propiedad del Ayuntamiento, con ayuda recolectada con el pretexto de que se entregaría a damnificados de un terremoto ocurrido hace medio año en la Ciudad de México.

La presidenta municipal Magdalena Peraza Guerra, que quiere reelegirse, se dice ofendida porque la llaman ratera, y amenaza con denunciar penalmente a la regidora América Sandoval Morales, quien hizo el descubrimiento del escondite.

América es la misma edil perredista, que obligó con sus constantes denuncias, a la destitución de jefes de la delegación de tránsito, por ser muy corruptos, y que tenían la protección de Magdalena.

Por cierto, la prensa victorense ventiló el extraño caso detectada en COEPRIS, de un supuesto robo, desfalco o desviación de recursos, por 30 millones de pesos, imputables a ex funcionarios del sexenio de Egidio Torre Cantú.

Se trató de la expedición de licencias para el manejo de alimentos, pero sin que el dinero de los contribuyentes ingresara a la dependencia. Nada raro, tratándose de Egidio, que se caracterizó por su obsesión por el dinero ajeno.

La pregunta inevitable es ¿por qué hasta ahora descubren el presunto ilícito, si ya tienen año y medio manejando la dependencia?

También llama la atención el caso de la Secretaría de Educación de Tamaulipas a cargo del joven Héctor Escobar, donde no hay poder humano que pueda destrabar el problema de la retención de pagos a docentes.

El dirigente sindical del magisterio Rigoberto Guevara llamó la atención del mismo Gobernador del Estado, urgiéndolo a poner orden en la dependencia, pues todas las otras gestiones han sido infructuosas pues Escobar simplemente los ignora.

Son salarios retenidos desde hace siete meses y algunos con dilación de hasta un año, sin ninguna explicación, pues los funcionarios del ramo se echan mutuamente la culpa, sin atinar a resolverlo.

El representante en Tamaulipas de la Secretaría federal de Educación, un emisario del pasado, simplemente se lava las manos con la información de que el dinero llega puntualmente de la Ciudad de México, para pagar a los docentes, pero aquí se hacen bolas.

El mismo problema le costó la chamba a un sub-secretario Pimienta, pero el joven Escobar no puede o no quiere arreglar el asunto, aunque se dio tiempo para contratar a una guapa asesora en imagen, para que se la componga aunque ya está descartado para una candidatura.

A propósito de candidatos, Juan Diego Guajardo Anzaldúa se reincorporó a la jefatura del Cabildo en Río Bravo, investido ya con el carácter de candidato a la reelección, y se puso a despachar asuntos de su incumbencia.

En la víspera, la primera dama de Río Bravo, señora Rosalva Viera de Guajardo, encabezó festividades en honor de la mujer, comprometiendo toda la fuerza del DIF para seguirlas apoyando, en los ámbitos laborales, educativos, sociales, humanitarios.

La señora Rosalva compartió con las mujeres de Río Bravo, la felicidad de ser madre de familia y de formar parte de un hogar que lucha todos los días por salir adelante, con el apoyo del gobierno municipal, a través de sus programas aplicados en colonias y ejidos.

Al que de plano le fue mal en su ceremonia de confirmación para ir por la reelección, fue al Chuchín en Matamoros, pues de por sí no lo quieren los periodistas y puso al maestro de ceremonias a provocarlos desde el micrófono.

Comunicadores que han participado en manifestaciones de protesta por el incumplimiento de pagos de convenios de publicidad con el Ayuntamiento, sufrieron represalias en el mitin político del PRI.

El maestro de ceremonias les puso el dedo desde el templete, con gritos destemplados, acusándolos de ser espías del PAN e incitando a la gente implícitamente, a echarlos por la fuerza del lugar.

Los periodistas de Matamoros emitieron ayer un enérgico manifiesto de denuncia contra el gobierno municipal, pidiendo respeto para el ejercicio de la libertad de expresión.

En tanto que en Nuevo Laredo, la ex panista Mariza Zárate denunció en redes sociales a los Judas, traidores, candidatos balines, y aunque no lo menciona por su nombre, todos saben que se refiere al presidente municipal Enrique Rivas Cuéllar.

Por el rumbo de la UAT, no hay respuesta a la denuncia de que el Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, COMAEM, descubrió que la carrera de medicina que imparte su escuela de Matamoros no tiene acreditación.

Esto significa que la escuela de medicina de la UAT en Matamoros no tiene certificación oficial de calidad en la enseñanza que imparte, tanto de sus insumos como de sus procesos en los niveles pre y posgrado.

Durante muchos años, las empresas de Nuevo León que contrataban a profesionistas, ponían un anuncio adicional: “egresados de la UAT, absténganse”, porque era deficiente su preparación universitaria.

Cuando descubres que tienes a tu servicio a un mal abogado, simplemente lo despides. Pero cuando se trata de un médico, tal vez lo corras cuando su negligencia haya llevado a algún cristiano al camposanto.

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