Impedir que llegue a la presidencia hoy es un objetivo del estado mexicano, sin duda se están invirtiendo importantes recursos humanos y económicos en ello, el miedo se les ve en la mirada, saben bien que el desfalco al erario público es incubrible, así como el endeudamiento público que rebaza lo aceptable con el único fin de tener más recursos a los cuales hincarles los dientes, por lo que el pánico es imaginable por todos.

 

Los torpedos teledirigidos desde la PGR pegaron en la credibilidad de Ricardo Anaya Cortés.

El daño está hecho por más que ha tratado su equipo de contener y minimizar el ataque, así como  contraatacar con una estrategia de victimización que no acaba de consolidarse por falta de medios de comunicación por donde ventilarlo a la opinión pública.

Sin duda se orquestó desde Los Pinos y se operó en la Procuraduría, pero el objetivo de cimbrar la carrera ascendente que llevaba el candidato de la coalición “México al Frente” definitivamente se logró.

Las  fuertes declaraciones del queretano que de ganar presentaría ante la justicia a quien hubiera abusado del poder, incluido Peña Nieto, hizo temblar a todo un partido político sustentado en la corrupción y la impunidad.

Impedir que llegue a la presidencia hoy es un objetivo del estado mexicano, sin duda se están invirtiendo importantes recursos humanos y económicos en ello, el miedo se les ve en la mirada, saben bien que el desfalco al erario público es incubrible, así como el endeudamiento público que rebaza lo aceptable con el único fin de tener más recursos a los cuales hincarles los dientes, por lo que el pánico es imaginable por todos.

Sin embargo y pesar de todo el apoyo recibido el candidato Meade no levanta, solo los banqueros reunidos en Acapulco le aplaudieron ya que sin duda sus calificaciones y conocimiento de la economía mexicana es incuestionable, pero sobre todo ya que gracias a las políticas públicas instrumentadas desde la Secretaria de Hacienda, de la cual Meade fue su titular, las utilidades de los bancos rebasan a las obtenidas por los mismos corporativos bancarios en cualquier otro país.

Meade Kuribreña y los otros Secretarios de Hacienda desde 1995, tras el error de diciembre, les han servido la mesa a los banqueros para que estos se sirvan con la cuchara grande a cambio de que tengan un sistema bancario robusto y solido, blindado ante cualquier nueva crisis económica, aprobándoles altas comisiones por servicios y cobros, altos intereses en tarjetas bancarias y créditos simples o comerciales , sentencia Denise Dresser, “autorizándoles la expoliación a los consumidores vía altísimos costos de servicios financieros”, de los más caros del mundo.

Sin duda una banca fuerte beneficia al país, pero no a costa de una sociedad cada día más dependiente de transacciones bancarias imposibilitada a operar en efectivo.

La tarea de la banca debería estar sustentada en estimular el crecimiento de la economía a través de créditos justos al campo, industria y comercio, así como estimular el consumo  a través de créditos hipotecarios o para la compra de autos a un costo de intermediación razonable.

Los banqueros sin duda son todo un poder en México, poder que está centrado en grandes corporativos asentados en otros países.

Mientras tanto, López Obrador, cada día mas alejado de su más cercano perseguidor ve entusiasmado la guerra de lodo entre Meade y Anaya.

Él entre tanto está recorriendo todo el país una vez más, en contacto permanente con su base y los ciudadanos inconformes con un sistema político del que el propio AMLO es un producto, igual o peor de malo que lo que tenemos, pero que cada día se ve más confiado en alcanzar en el tercer intento la silla presidencial.

La sociedad mexicana, en general, del nivel socioeconómico que sea esta molesta e indignada, irritación que puede nublar cualquier razonamiento político electoral, se corre el riesgo que la mayoría vote solo pensando en ver otra opción, solo por llevar la contra o darle la oportunidad a un tercero ya que las anteriores traicionaron su confianza.

Yo les puedo afirmar que es irritante hablar con quienes ostentan el poder o lo quieren asumir en la próxima contienda electoral y escuchar de ellos las mismas “sandeces y estupideces” de políticos ocurrentes, incluidos millennials ambiciosos que solo quieren estar en el poder para robar, sin ver ni escuchar a un pueblo que a gritos silenciosos pide una oportunidad, gritos silenciosos que pueden despertar al “México Bronco”.

O a caso en Victoria nunca aprenderemos la lección y seguiremos votando por incapaces, improvisados y corruptos que hagan de la capital tamaulipeca aun más pobre y dependiente de las instancias gubernamentales.

Para rematar, ya se habla de una pronta salida de la penitenciaria del “Güerito de oro”, lo que sería un fuerte revés para el Ejecutivo estatal y un caso más de impunidad en este país en el que “quien la hace no la paga”.

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