Volkswagen, que estuvo implicado en un escándalo de manipulación de motores diésel que contaminaban más de lo permitido, señala que el combustible protagonizará un renacimiento en un futuro no muy lejano.

Toyota Motor anunció planes para sacar este año de su cartera europea los modelos diésel, aun cuando Volkswagen -que provocó la furia por la tecnología- pronostica un repunte.

Las opiniones divergentes de las dos automotrices más grandes del mundo reflejan la incertidumbre sobre el futuro del diésel, que se ha enfrentado a una constante de malas noticias desde que en septiembre de 2015 estalló el escándalo por la manipulación de emisiones de Volkswagen.

“El diésel protagonizará un renacimiento en un futuro no muy lejano, porque la gente que maneja motores diésel se dará cuenta de que era un concepto de conducción muy cómodo”, dijo en el Salón Internacional del Automóvil de Ginebra el máximo ejecutivo de VW, Matthias Mueller.

“Una vez que se afiance en las mentes de las personas la idea de que los diésel son ecológicos, entonces para mí no habrá razón para no comprar uno”, agregó.

Los comentarios son audaces considerando que Volkswagen tuvo que realizar provisiones por 30 mil millones de dólares para cubrir multas, modificaciones y costos legales derivados de la manipulación de los sistemas de emisiones de diésel para engañar las pruebas de contaminación del Gobierno.

Las repercusiones han sido amplias. Alemania está considerando posible prohibiciones a los vehículos diésel en las ciudades, y gobiernos como China, Francia y Reino Unido han puesto en marcha planes para eliminar progresivamente los motores de combustión interna.

Los consumidores también han comenzado a rechazar el diésel: su porcentaje en las ventas de automóviles alemanes pasó de corresponder a la mitad a ser un tercio desde el escándalo de manipulación de VW.

En contraste con el optimista pronóstico de VW, Toyota se está deshaciendo de los motores diésel en Europa, el principal mercado para la tecnología. Después de abstenerse de lanzar una variante diésel del crossover C-HR en 2016, Toyota ampliará esa decisión a lo largo de su cartera, lo que incluye la oferta del renovado diseño del Auris compacto con dos trenes de transmisión híbridos y un motor a gasolina turbo.

Hay más en juego que la preferencia del consumidor. Los fabricantes europeos de automóviles han contado con el diésel -una alternativa rentable y eficiente en el uso de combustible a los vehículos a gasolina- para cumplir con regulaciones ambientales más estrictas hasta que los autos eléctricos sean más viables.

“Necesitamos el diésel para cumplir los objetivos de CO2”, dijo Herbert Diess, quien encabeza la marca homónima para el mercado masivo de Volkswagen, luego de presentar I.D Vizzion, el auto concepto totalmente eléctrico que tiene una autonomía de hasta 650 kilómetros con una sola carga. “Los vehículos eléctricos en muchos casos no mantendrán contentos a los conductores frecuentes”.

Aunque Ford Motor aún respalda el diésel, la función de la tecnología puede verse disminuida aún más por normas ambientales más estrictas, al tiempo que los reguladores apuntan a las emisiones de óxidos de nitrógeno causantes de contaminación que genera el combustible, de acuerdo con Steven Armstrong, jefe de operaciones europeas de la automotriz.

“Todavía vemos un futuro para el diésel, aunque en algunos vehículos más pequeños sí creo que desaparecerán progresivamente”, dijo Armstrong en una entrevista con Bloomberg Television. “Tenemos que trabajar arduamente para ganar la confianza de los consumidores y asegurarnos de que crean en el mensaje” de que los nuevos motores a diésel son limpios.

Toyota, pionero en tecnología híbrida, ha tenido dudas sobre la capacidad del diésel para cumplir con las normas ambientales modernas desde el 2011, dijo en Ginebra Didier Leroy, vicepresidente ejecutivo de Toyota. Ahora, hay un riesgo para la percepción del consumidor, con un “potencial real” de que se prohíba la conducción de automóviles a diésel en ciudades europeas más allá de Alemania, dijo.

Si bien VW y otros defensores argumentan los méritos de diésel desde una perspectiva regulatoria y tecnológica, es incierto cómo reaccionarán los clientes ante la amenaza de restricciones a la conducción y la caída de los precios de los vehículos usados.

“Al final del día, los consumidores tienen la última palabra”, dijo en una entrevista con Bloomberg Television Carlos Tavares, máximo ejecutivo de PSA Group, fabricante de los vehículos Peugeot, Citroën y Opel. “Tenemos una estrategia muy clara en términos de plataformas multienergía, lo que significa que podemos ensamblar en la misma línea de montaje automóviles a gasolina, automóviles a diésel, automóviles eléctricos”.

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