La presencia de clembuterol en la carne de equino apunta hacia que los animales sacrificados no fueron criados para el consumo. El medicamento se usa en caballos que son destinados a las carreras o como animales de tiro. Lo cual lleva a otro problema de la industria: el origen de los animales sacrificados en los rastros mexicanos.

Por León A. Martínez/eleconomista.com.mx

MÉXICO.-La forma en que México se ha hecho en poco tiempo el segundo mayor exportador de carne de caballo es tan cuestionable como su venta en el mercado interno para consumo humano. Gato por liebre, o caballo por res para ajustarse a la realidad, es lo que ha encontrado que se vende en varias ciudades de México según un estudio solicitado por la Humane Society International a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los problemas encontrados por los investigadores de la UNAM son la falta de claridad en el etiquetamiento de la carne, misma que induce al error tanto al consumidor final como a intermediarios de venta, que creen estar comprando carne de res; además, algunas de las muestras de carne equina revelaron altos contenidos de clembuterol, medicamento veterinario de prescripción común para caballos, pero que es dañino para los humanos, por lo que no está permitido su uso en animales destinados al consumo.

El consumo de carne de caballo en el país está permitido por las autoridades de salud y regulado por la Ley General de Salud. La carne de equino, según especialistas, es tan buena como cualquier otra para el consumo humano, siempre y cuando los animales sean procesados según lo dispuesto por las regulaciones vigentes. Lo encontrado por el estudio de la Humane Society International deja ver que la industria no da cabal cumplimiento a lo dispuesto por las autoridades.

El estudio realizado en Aguascalientes, Zacatecas, Chihuahua, Ciudad de México, Pachuca y San Vicente Chicoloapan y comprendió 433 muestras de carnes cocidas y crudas. Los investigadores también encuestaron a 339 vendedores. Más de 40 de las muestras recolectadas —10%— arrojaron resultados positivos para la carne de caballo. Los investigadores analizaron la presencia de clembuterol en 29 de las muestras que resultaron positivas para la carne de caballo (solo la carne cruda podría analizarse para el clembuterol). Encontraron concentraciones significativas de clembuterol en casi todas las muestras analizadas.

La encuesta realizada a los vendedores reveló que la mayoría no quería vender carne de caballo, y que no estaban al tanto de que entre sus productos cárnicos hubiera presencia de carne de caballo.

Caballadas de Estados Unidos son sacrificadas en rastros mexicanos

La presencia de clembuterol en la carne de equino apunta hacia que los animales sacrificados no fueron criados para el consumo. El medicamento se usa en caballos que son destinados a las carreras o como animales de tiro. Lo cual lleva a otro problema de la industria: el origen de los animales sacrificados en los rastros mexicanos.

El gobierno de Estados Unidos prohibió en el 2007 dar muerte a equinos de forma industrializada por considerarlo una práctica inhumana. Desde entonces, la industria se trasladó al sur de la frontera. Miles de caballos son importados todos los años a territorio mexicano para sacrificarles. Del 2009 al 2013, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) obtenidos vía la Ley Federal de Transparencia por ElDiario.mx, 321,000 caballos cruzaron el Río Bravo y terminaron en uno de los cinco rastros autorizados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (Sagarpa) para la producción de carne de equino.

Las garitas de Ojinaga y Presidio son los pasos de los camiones que transportan los caballos provenientes de granjas de Estados Unidos, muchos de ellos vendidos cuando han acabado su vida útil, y que son llevados a los estados de Chihuahua, Zacatecas y Aguascalientes, entidades donde se ubican los rastros.

Irregularidades en el manejo de los animales y en los rastros

Humane Society International ha documentado el trato cruel a los animales. Llevados en camiones cargados con hasta 40 animales, en trayectos que duran poco más de 36 horas, los caballos no son alimentados ni hidratados en su camino al rastro. Una vez en los rastros facultados para el manejo de los caballos, el trato cruel puede continuar. Una investigación realizada por miembros de la Humane Society documentó que en el matadero de Juárez se utiliza para el sacrificio de los caballos, la “puntilla”, un cuchillo empleado generalmente para matar a ganado bovino, con cuellos mucho menos largos que los de los equinos.

“Algunas plantas en México usan lo que se conoce como un cuchillo de puntilla, que es clavado en la base del cuello del caballo, eso tendría que paralizarlo. Pero no necesariamente corta los nervios. Es decir, si bien está paralizado, cuando le cuelgan y los abren de tajo, argumentamos que ellos probablemente están sintiendo el dolor. Siguen conscientes”, dijo Valerie Pringle, especialista en protección equina de la Humane Society International, en entrevista con el  ElDiario.mx.

La prohibición de Estados Unidos de sacrificar caballos impulsó a la industria en México. Actualmente, México es el segundo mayor exportador de carne de caballo en el mundo, sólo superado por China. Los mercados principales son Rusia, Japón y Vietnam, luego de que la Unión Europea emitiera regulaciones sobre el sacrificio de caballos que la industria mexicana no pudo cumplir.

Fuente: eleconomista.com.mx

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