La razón es sencilla. Aunque no dudamos que muchos de los involucrados puedan salir airosos del presente transe, el solo hecho de que sus nombres aparezcan en dichos juzgados le otorga argumentos de sobra a los adversarios del PRI en la entrante campaña.

Por democrático que sea el proceso interno para elegir dirigente del PRI tamaulipeco, un factor extra deberá contar (y mucho) en la decisión final.

Que el susodicho no se encuentre incriminado, ni siquiera como sospechoso, en el megaproceso que hoy tiene lugar en cortes norteamericanas contra personajes de regímenes anteriores.

Es decir, que no lo haya besado el diablo y su nombre tampoco aparezca entre los abundantes y gruesos legajos que hoy tienen a gente tras las rejas, un exgobernador en proceso de extradición y otro más a salto de mata.

La razón es sencilla. Aunque no dudamos que muchos de los involucrados puedan salir airosos del presente transe, el solo hecho de que sus nombres aparezcan en dichos juzgados le otorga argumentos de sobra a los adversarios del PRI en la entrante campaña.

Y eso, mire usted, cuando las competencias son de verdad y las campañas están plagadas de golpes bajos, revelaciones anónimas, videos lapidarios y todo eso que, en conjunto, llamamos guerra sucia.

Como representante del CEN recorrerá Tamaulipas PEPE MURAT con una lámpara de DIÓGENES, aquel filósofo griego que, en el siglo cuarto antes de nuestra era, transitaba por las calles de Atenas buscando (decía) “un hombre honesto”.

Desde luego, la chamba de MURAT no exige tanto. Aunque sí revisar con lupa los expedientes más conocidos de dicho proceso binacional para identificar a cualquier aspirante que arrastre vulnerabilidades.

Y bueno, si al paso de los días resultase utópica la búsqueda de un “hombre honesto”, el señor MURAT podría ensayar una versión más flexible de DIÓGENES, al reclutar cuadros dirigentes, partidistas y sectoriales.

Lo cual significa que si tienen cola (1) que no sea muy larga (2) no esté ubicada en el “top-ten” nacional (3) y tampoco haya dejado huella en las instituciones de justicia americanas.

Por razones obvias, cuando alguien cae bajo el escrutinio gringo, la pesquisa se sigue por oficio y jamás le dan tregua hasta verlo en chirona, entre congelación de cuentas, embargo de propiedades y periodicazos al por mayor.

En territorio estadounidense, la justicia no es temporal ni sexenal como ocurre en México donde hombres como RAUL SALINAS se vieron beneficiados en 2013 por un fallo judicial que ordeno la devolución de inmuebles, empresas y cuentas bancarias, con valor total de 224 millones de pesos.

EXRECTOR HABEMOS

Y bueno, aunque no esté muy posicionado en la lista de aspirantes, el psiquiatra JUAN RAMÓN DE LA FUENTE, exrector de la UNAM, tiene ya muchos seguidores en redes sociales que están proponiendo su candidatura presidencial.

Unos dicen que como independiente (tarea difícil) y otros lo proponen como abanderado de una coalición de partidos capaz de vencer no solo al gobernante PRI sino también al movimiento que encabeza LÓPEZ OBRADOR.

Sitios hay en la red de Twitter que se refieren a DE LA FUENTE como “Presidente de México de 2018 a 2024”, título algo pretencioso, pero que revela la existencia de una corriente ciudadana en crecimiento.

Sobre todo, desde que voceros del PAN y el PRD empezaron a platicar sobre la posibilidad de una candidatura común para el 2018.

Esto es algo que ya he comentado aquí. Aunque la disposición de ambas cúpulas es firme y sincera, se topan con un problema gordo. La identidad del candidato común.

Y ello por la diferencia doctrinal que históricamente ha separado a izquierdas y derechas. Dicho en pocas palabras, la dificultad del PRD para abanderar a un panista y la negativa del PAN para postular a un perredista.

Ello, a menos que encuentren un ciudadano sin partido que resulte digerible para ambos bandos. En esta línea trabajan hoy los simpatizantes de JUAN RAMÓN. Cuesta arriba pero factible.

Siguenos en Facebook