Se debe impulsar la banca de desarrollo así como aterrizar créditos blandos fondeados y garantizados por la Secretaria de Economía a través de la banca de primer piso para dar la oportunidad de crecer al pequeño y mediano empresario, así como a proyectos agropecuarios que den valor agregado a nuestro mercado interno.

Como estrategia de nación que atempere el daño a nuestra economía a consecuencia de las “ordenes ejecutivas” impuestas por Donald Trump, se debieran instrumentar una serie de acciones, leyes y alineamiento de todas las decisiones del gobierno federal que lleven a fortalecer el mercado interno, dinamizar el consumo, apoyar el crecimiento de las empresas ya existentes, así como estimular nuevas unidades productivas que generen valor agregado, empleos y distribución de la riqueza.

Se debe impulsar la banca de desarrollo así como aterrizar créditos blandos fondeados y garantizados por la Secretaria de Economía a través de la banca de primer piso para dar la oportunidad de crecer al pequeño y mediano empresario, así como a proyectos agropecuarios que den valor agregado a nuestro mercado interno.

Se debe incrementar la competencia del sector financiero, impulsando a nuevos jugadores en el mercado así como limitar el oneroso cobro de comisiones que hacen a la banca nacional la más rentable del mundo, perdiendo su sentido primario de ganar a través de colocar los más créditos posibles en el mercado.

El Gobierno Federal trae en su presupuesto excedentes nunca antes vistos a consecuencia de la reforma hacendaria que no se están reingresando a la economía formal del país , recursos que se están diluyendo en una improductiva burocracia , así como para aumentar los privilegios de la clase política y desde luego engordando el cochinito para los gastos electorales de las elecciones del 2018, en donde entre otras la presidencia será la “madre” de todas las batallas políticas para impedir a toda costa que llegue a la “Silla del Águila” López Obrador o un Independiente.

La certidumbre jurídica de las actividades empresariales debiera ser un tema superado, sin embargo la excesiva tramitologia, el sin numero de leyes y reglamento que está obligado a conocer y acatar el mercado formal generan una competencia desleal con el mercado ilegal, sea que evaden impuestos o que comercializan productos robados o importados ilegalmente , que parece crece mucho más aprisa que la legalidad dado que la implementación , aplicación y respeto de todas esas leyes genera lagunas legales que en la supervisión de la autoridad produce discrecionalidad que genera corrupción o extorsión a quien quiere cumplir convirtiéndolo en víctima.

Sin embargo lo que más genera contracción en el mercado interno es la inseguridad a la que está expuesto quien invierte y pone en riesgo su capital.

La inseguridad se ha convertido en un cáncer maligno que bien puede acabar con la economía de regiones completas o con actividades productivas vulnerables.

El sector agropecuario es de los más débiles, a pesar de que su contribución en crecimiento significa un ingreso importante de recursos para el país, así como da empleo a millones de campesinos.

En Tamaulipas la tarea por lo mismo se hace más compleja , en particular en Cd. Victoria la economía está seriamente fracturada , incluso si lo desagregamos de las estadísticas estatales bien pudiéramos terminar el año con una marcada recesión económica englobada en una deteriorada economía nacional que bien puede quedar con sus macro indicadores con una inflación superior al 6% y con una taza bancaria de referencia superior al 7%, con la incertidumbre del valor del dólar que para nuestro país es determinante.

La fuente de recursos no gubernamentales mas importante en la zona centro del estado es precisamente el que se genera con las actividades agropecuarias, principalmente el sector citrícola, el cual es por consecuencia un jugoso premio para quienes generan inseguridad.

El actual Gobierno de Tamaulipas está próximo a cumplir seis meses por lo que sería recomendable por los propios funcionarios, el sector empresarial, la academia y los medios de comunicación, realicen una evaluación concienzuda de que ha funcionado bien y que no tan bien, que se puede mejorar y que se debe cambiar, ya que de lo contrario bien pueden pasar tres o seis años y no percibir los ciudadanos la mejoría prometida en campaña.

Siguenos en Facebook