Los matrimonios se basan en escritos del libro sagrado del Popol Vuh y los antiguos relatos mayas.

CIUDAD DE MÉXICO.- La cultura maya ha empezado a atraer a parejas de otras latitudes del planeta que desean contraer nupcias a través de los rituales matrimoniales basados en escritos del libro sagrado del Popol Vuh y los antiguos relatos mayas.

El sacerdote maya y fundador de la asociación civil Guerreros Urbanos (dedicada al rescate de la cultura y tradiciones mayas desde hace más de 15 años), Francisco Matos Campos, explicó que aunque en Yucatán y en México las parejas prefieren el tradicional matrimonio católico, en otros países crece el interés por las bodas mayas.

Indicó que en el tiempo que lleva de ofrecer sus servicios como sacerdote maya ha realizado ya varias bodas para parejas de países como Japón o Australia, pero en especial para gente de Europa, continente en donde cada día crece más el interés y admiración por los mayas.

“En el tiempo que llevo haciendo esto, sólo una pareja de mexicanos ha solicitado mis servicios, la verdad muy pocos paisanos están interesados en la cultura maya y, por el contrario, en Yucatán muchos buscan borrar cualquier indicio que los identifique como mayas”, precisó.

De hecho, Matos Campos reveló que un gran porcentaje de esas bodas las ha realizado fuera de territorio yucateco, pues el lugar preferido por los interesados es la Riviera Maya, en el vecino estado de Quintana Roo.

Aclaró que él aprendió los rituales de la mano de “Don Santiago”, un sacerdote maya oriundo de la comunidad campechana de Becanchén, de quien también aprendió conocimientos de herbolaria y medicina tradicional maya.

De Don Santiago aprendió que el poder de unir dos vidas viene de pedir la aprobación de Hunab Ku y de los cuatro bacabes mayas, que son las deidades que, según las antiguas escrituras mayas, habitan en el interior de la Tierra, “es a ellos a los que se les hace la ofrenda y pide la protección para la pareja”.

Hunab Ku era considerado el único dios vivo y verdadero y era la mayor deidad dentro de la antigua cultura maya; no tenía figura, porque decían que no podía figurarse por ser incorpóreo, por lo que hasta hoy es representado con un símbolo.

También es uno de los nombres con el cual también se conoce a Itzamná, el dios maya de la creación, considerado el más importante de todos.

Por su parte, los bacabes eran cuatro hermanos a los cuales un dios ubicó, cuando creó el mundo, en los cuatro puntos cardinales de éste, para sostener el cielo por temor a que caiga.

Sus nombres eran Hobnil (Sur), Cantzicnal (Este), Zac-cimi (Norte) y Hosan-ek (Oeste), y de algún modo representan el equilibrio y la estabilidad y por ello el ritual de boda incluye la solicitud de su aprobación y apoyo, expuso Matos Campos.

Matos Campos subrayó que el costo de una boda maya es variable, y él suele cobrar a una pareja extranjera entre los 15 mil y 20 mil pesos, dependiendo de lo solicitado por los contrayentes, ya que el ritual puede incluir música tunkules, zakatanes, caracoles, así como danzas.

Es decir, continuó, en ese caso se requiere de músicos y danzantes y hay que pagarles sus honorarios, “no puedo pedirles que lo hagan gratis, es un trabajo y hay que pagarles”.

Además los trajes que usan no son de “chaquiras y lentejuelas, “usamos cuentas de hueso, madera y piedra y plumas y pieles de verdad, no somos un show del carnaval”.

Sin embargo, aclaró que él se considera un “servidor social” y si una pareja de escasos recursos o de las comunidades mayas se quiere casar con los rituales ancestrales, “ahora sí que con que dé para los refrescos como dice la banda, podemos hacerlo”.

“Entiendo que no todas las personas están en condiciones de pagar 15 ó 20 mil pesos y estamos en la mejor disposición de ayudar a la gente que de verdad lo necesita”, abundó.

Por su parte, María del Mar Boeta Madera y Javier Alcocer Sánchez, son una pareja de yucatecos que decidió casarse a través de un ritual maya en el que a diferencia de las bodas católicas, sólo asistieron familiares y amigos más cercanos.

Boeta Madera expuso que tomaron esa decisión porque ella nunca tuvo interés por las bodas católicas y su pareja si bien cree en una fuerza superior, no es creyente de las religiones tradicionales.

“Lo que sí puedo decir es que creemos que todo en el Universo tiene una razón, todo está conectado, las plantas, los animales, los humanos”.

“Cada ser vivo merece ser cuidado y protegido. Y pues cuando Javier y yo decidimos que queríamos hacer una vida en común, queríamos asumir el compromiso de que vamos a trabajar juntos para que esto funcione”, precisó.

Aclaró que en base a su experiencia los h’menes (sacerdotes) más serios y auténticos no te cobran, sólo te piden para los elementos que se usan o que tú los compres y ya depende de cada quien si les da o no una retribución económica.

“Hemos visto anuncios principalmente en agencias de viajes de bodas mayas desde 700 pesos y pues no nos parece como que muy confiable”, dijo.

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